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Carta del Presidente de UNESID

Gonzalo Urquijio, PRESIDENTELa economía mundial se recuperó en el año 2010 gracias a la multitud de medidas de ayuda que adoptaron los gobiernos y bancos centrales y, sobre todo, por el dinamismo de las economías emergentes, con China a la cabeza.

En el mundo siderúrgico se recuperó con creces la caída de 2009, alcanzándose un nuevo record histórico de producción de acero, que llegó a 1.414 millones de toneladas. Sin embargo, el reparto de la recuperación fue desigual: mientras que en Europa, Norteamérica y Japón la recuperación fue moderada, en China, resto de Asia y América Latina fue mucho más intensa.

Esta recuperación de la demanda, junto con las peculiaridades de la oferta, ha tenido un impacto muy importante en los precios de las materias primas, desde carbones a minerales hasta la chatarra férrica y las ferroaleaciones. En el caso del mineral de hierro la fuerte demanda se combinó con la decisión de las compañías mineras de abandonar el modelo de contratos anuales y sustituirlo por un nuevo esquema de fijación de precios, de periodicidad trimestral, con mucha mayor volatilidad y que ha supuesto un espectacular incremento de los precios.

Para España si bien lo peor de la crisis económica parecía haber quedado atrás en el primer trimestre del año, los problemas financieros derivados de la crisis de la deuda de otros países europeos afectaron directamente a la deuda española, forzando al gobierno a dar un giro radical en su política económica en el mes de mayo, mediante la adopción de una serie de medidas de ajuste que han tenido un fuerte impacto a corto plazo en la demanda interna y también en nuestra industria.

Las incertidumbres financieras, aunque relajadas, no han conseguido disiparse y han provocado serias dificultades en la financiación tanto de las Administraciones públicas como de las empresas y familias. El proceso de profunda transformación de las cajas de ahorro que está todavía en curso parece un requisito previo tanto para el retorno del crédito como para el inevitable ajuste del mercado inmobiliario.

Las cifras globales de la siderurgia española muestran una recuperación respecto de 2009, pero hay que tener en cuenta que se compara con el punto más bajo de la crisis económica que ha atravesado la sociedad española. Así la producción de acero bruto se recuperó el 14% situándose en 16,3 millones de toneladas, lo que supone estar en niveles del año 2003. Esta recuperación fue más intensa en la primera parte del año, cuando la necesidad de recuperar los inventarios impulsó la compra por parte de distribuidores y usuarios finales. La recuperación de la producción de acero ha estado en línea con la de los principales países europeos, con la excepción de Reino Unido.

Las exportaciones han vuelto a constituir una parte sustancial de las entregas de las fábricas españolas, ante la debilidad de la demanda interna. En algunos productos específicos, las entregas al exterior han supuesto más del 75% del total de las entregas totales. Las exportaciones totales aumentaron el 19% en volumen y el 39% en valor, contribuyendo a compensar la caída de la demanda interna.

El consumo aparente de productos siderúrgicos volvió a superar los 13 millones de toneladas, lo que supone un aumento del 12% respecto del año anterior, aunque muy lejos de los niveles alcanzados en la parte alta del ciclo.

Los sectores consumidores de productos siderúrgicos tuvieron un desarrollo diferente en 2010. La debilidad de la construcción, afectada tanto por la caída de la demanda de la edificación residencial como por el brusco parón en la obra pública, han llevado a los productos destinados a la misma a mantener tasas negativas de consumo. La automoción y la industria metalmecánica en general, impulsadas por las exportaciones fueron los sectores con una recuperación más firme.

La siderurgia española, consciente de la necesidad de dar mejores productos y servicios a sus clientes, mantiene una firme apuesta por la innovación, tanto en el ámbito nacional como en el europeo. PLATEA, la Plataforma Tecnológica del Acero, impulsada por UNESID y con el patrocinio del Ministerio de Ciencia e Innovación, agrupa a todos los actores interesados en la innovación siderúrgica; y enlaza con nuestra participación en el ámbito europeo, tanto en la correspondiente Plataforma tecnológica Europea, ESTEP, como en las actividades específicas de I+D de los fondos europeos para el carbón y la siderurgia. La difícil situación de la demanda que hemos atravesado no ha hecho sino reforzar nuestro compromiso con el desarrollo tecnológico, convencidos de que ese será el elemento diferenciador frente a la competencia internacional.

Conscientes de la importancia del capital humano en nuestra actividad, las empresas han continuado desarrollando intensos programas de formación de los trabajadores tanto en capacitación profesional como en habilidades de gestión. Nuestras empresas utilizan de manera eficaz y transparente los fondos de formación ocupacional que ellas mismas han nutrido con sus contribuciones sociales. Pretendemos seguir por este camino para mejorar la cualificación de nuestros trabajadores.

La seguridad de nuestros trabajadores y de los de las empresas que colaboran con nosotros es una prioridad en la actividad siderúrgica. Nuestro compromiso va más allá del cumplimiento de las obligaciones legales, y en momentos difíciles, las inversiones en seguridad y prevención han sido las únicas que no han sufrido paralización alguna.

UNESID en sus funciones de representación del conjunto de la siderurgia española ha intensificado su colaboración con las administraciones públicas en todos los asuntos de interés para nuestra industria.

La política energética sigue siendo una asignatura pendiente. La situación actual de los costes regulados de la energía eléctrica, y las previsiones respecto del gas, no permiten ser optimistas. La energía eléctrica se ha convertido en un “recaudador fiscal” de cosas que nada tienen que ver con el servicio, y la industria intensiva en energía no puede absorber esos sobrecostes sin que afecten a su competitividad.

En relación con el medio ambiente creo necesario señalar que la industria hace frente a una marea regulatoria que puede afectar severamente a su competitividad: la multiplicidad de regulaciones europeas, nacionales y autonómicas no contribuye precisamente a dotar de un marco legal estable a la actividad industrial.

Durante el año 2010 se ha desarrollado un intenso trabajo en relación con el desarrollo de la nueva fase del comercio de emisiones. UNESID ha participado proactivamente convencidos como estamos que la siderurgia es una parte importante de la solución, mediante el desarrollo de nuevos productos que disminuyen el impacto medioambiental. Lamentablemente los resultados legislativos no han tenido en cuenta en su totalidad los compromisos expresados en la Directiva y la industria se va a encontrar con unos costes añadidos que limitan su competitividad internacional.

La nueva regulación de los puertos y del transporte ferroviario debería permitir una reducción de los costes logísticos, que en España son muy elevados en relación con nuestra competencia europea.

En unos momentos en los que parece que la sociedad española ha vuelto a encontrarse con la industria como motor del crecimiento tenemos que recordar que todos los países líderes tienen una sólida base industrial, y que no es posible el progreso sin la industria, que es el motor de la innovación, aporta empleo de calidad y contribuye decisivamente a la prosperidad de la sociedad. La siderurgia es una parte sustancial de la actividad industrial y reafirma su compromiso de seguir aportando productos y soluciones a sus clientes y a la sociedad en general.

Gonzalo Urquijo Fernández de Araoz
Presidente

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