
UNESID presenta su Informe Anual sobre la evolución de la industria siderúrgica española cuando parece que hemos dejado atrás la peor parte de la crisis económica y financiera que ha afectado al conjunto de la economía mundial, aunque la recuperación económica parece más tímida de lo deseado. El ejercicio 2009 se recordará como uno de los peores de la construcción y la industria, con una reducción de la producción industrial a niveles de 1997.
La siderurgia española se ha visto afectada por una drástica disminución de la demanda en los sectores consumidores de productos siderúrgicos, fundamentalmente los relacionados con la construcción, que no se ha podido compensar con la batería de diferentes medidas de apoyo a la actividad emprendidas por las Administraciones Públicas.
La respuesta de la industria española, en estas difíciles circunstancias, ha incluido diversas actuaciones para salir reforzada de esta crisis. Desde las inevitables medidas de ajuste de la producción, unidas a una auténtica reingeniería de los procesos de negocio, hasta el reforzamiento de las actividades comerciales, buscando los mercados geográficos menos debilitados, sobre todo en países terceros, y los nichos de mercado más resistentes a la debilidad del ciclo económico.
La producción de acero bruto de la siderurgia española disminuyó el 23% en el conjunto del año, situándose en 14,4 millones de toneladas (equivalente a la producción del año 1998). Esta reducción fue mucho más intensa en los nueve primeros meses del año, comenzando una ligera recuperación en el último trimestre. A pesar de la importante caída de la producción, el comportamiento de la siderurgia española compara favorablemente con el conjunto de la industria europea, que disminuyó su producción el 30% e individualmente con cada uno de los grandes países productores europeos.
Las cifras de actividad comercial de las fábricas españolas muestran tanto el esfuerzo exportador de las mismas como la caída de la demanda de productos siderúrgicos en nuestro país: Mientras que las entregas dirigidas al mercado nacional disminuyeron el 31%, las destinadas al mercado de los países terceros aumentaron el 57%.
El consumo aparente de productos siderúrgicos, que ya había disminuido el 23% en el año 2008, mantuvo una acusada desaceleración hasta situarse en 11,9 millones de toneladas, lo que significa una caída del 34% respecto del año anterior y del 50% respecto del máximo histórico alcanzado en el año 2006. La contracción del mercado español en 2009 fue ligeramente más intensa que la del conjunto de la Unión Europea.
En el contexto mundial cabe destacar el comportamiento "anti-cíclico" de China que aumentó su producción de acero el 13,5%, sobrepasando los 567 millones de toneladas, mientras que el conjunto de la producción mundial se redujo el 8%, hasta los 1.219 millones de toneladas. Si se eliminase a China del cómputo, la producción mundial de acero habría disminuido el 21%. El peso tanto de la producción como de la demanda de productos siderúrgicos se concentra en Asia y worldsteel, la asociación mundial de la siderurgia, estima que la demanda de productos siderúrgicos en esa zona supondrá en 2011 el 67,5% del total mundial.
La siderurgia española, agrupada en UNESID, ha continuado su colaboración con las Administraciones Públicas, transmitiéndoles las necesidades de nuestra industria y, en su caso, las posibles soluciones para afrontar los retos que ha supuesto la crisis económica que afecta a nuestro país.
Fruto de esta colaboración, y de los compromisos alcanzados con los representantes sindicales, han sido los numerosos expedientes de regulación temporal de empleo que se aprobaron en el ejercicio 2009 y que contribuyeron a aliviar las cargas financieras de las empresas en un momento de crisis generalizada.
Los expedientes de regulación de empleo se han utilizado con la flexibilidad necesaria, en función de las demandas del mercado y de la situación específica de cada empresa.
La seguridad de los trabajadores es una prioridad en nuestra industria. En el ejercicio 2009 se ha producido una mejora sustancial de los índices de accidentalidad (el índice de gravedad ha disminuido por debajo de 0,6%), por el efecto combinado de la intensificación de las medidas de seguridad aplicadas en todas las empresas y de la no deseada disminución de la actividad. Pese a esta importante reducción no nos sentimos satisfechos porque la única meta posible es la eliminación de los accidentes de trabajo.
Toda la industria siderúrgica ha intensificado las actividades de formación y desarrollo del capital humano, conscientes del carácter estratégico de disponer de personas con el mejor nivel de cualificación. Nuestros trabajadores son un factor crítico en la creación de valor que aporta nuestra industria a la economía nacional.
En un contexto de graves dificultades de las empresas siderúrgicas españolas parece difícil comprender las medidas de regulación en el sector eléctrico que ha ido adoptando el gobierno: Desde que se produjo la liberalización del mercado eléctrico nacional, la parte regulada del coste eléctrico ha subido para los consumidores industriales, a ritmos difícilmente soportables. UNESID ha transmitido su preocupación por esta situación a las Administraciones Públicas y al resto de agentes sociales implicados, y confía en que en el año 2010 se consiga imponer sensatez de forma que la industria española no pierda competitividad internacional como consecuencia de regulaciones administrativas nacionales.
La lucha contra el cambio climático se ha centrado, hasta el momento, en acciones destinadas a algunos sectores industriales, entre los que se encuentra la siderurgia, obviando actuaciones directas dirigidas al grueso de la actividad económica (los llamados "sectores difusos"). La Cumbre de Copenhague no alcanzó los resultados esperados por la Unión Europea y la industria siderúrgica, junto con el resto de los sectores afectados espera que las autoridades nacionales y europeas sean sensibles al riesgo de deslocalización industrial que algunas decisiones unilaterales pueden conllevar. La industria siderúrgica está colaborando muy activamente en todo el proceso de implantación de la nueva directiva de comercio de emisiones, y confía en que hasta tanto no se produzca un acuerdo multinacional equivalente a la legislación europea, pueda disponer de asignaciones gratuitas, en base a la evaluación comparativa de las mejores instalaciones.
Nuestra industria siderúrgica tiene un perfil diferente de la media comunitaria, con un mayor peso de la siderurgia por arco eléctrico, que puede ser afectada por el aumento de los costes de electricidad derivados del sistema de subasta de derechos de emisión. Se está a la espera de que la Administración española articule, en consonancia con la autorización de la directiva, las compensaciones a la industria que mitiguen el efecto de dichos incrementos de costes.
No se puede garantizar la permanencia de la industria sin innovación y, a pesar de las dificultades del momento, la siderurgia española ha seguido adelante con todas las actuaciones en ese campo, enfocadas en la Plataforma Tecnológica del Acero, PLATEA, y con la nueva herramienta de Met-Innova, la Unidad de Innovación Internacional desarrollada con apoyo del CDTI para el sector del Metal.
Las dificultades de la economía española, por todos conocidas, han hecho que el año 2009 fuera especialmente duro para nuestra industria y nuestros trabajadores. Consideramos que hemos "hecho los deberes", sentando las bases para aprovechar la recuperación incipiente que comienza a avistarse en algunos países de nuestro entorno. Estamos en condiciones de competir lealmente en los mercados internacionales siempre y cuando no se nos penalice con decisiones administrativas que pongan en peligro la supervivencia de nuestra industria. Nos queda un largo camino, pero estamos convencidos que si los poderes públicos afrontan las imprescindibles reformas estructurales que necesita la sociedad española, los empresarios cumplirán con su parte del trabajo, aportando valor añadido, tecnología y prosperidad a nuestro país.
Gonzalo Urquijo Fernández de Araoz
Presidente
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