El colapso de la burbuja inmobiliaria que se produjo en 2008, que ha continuado durante 2009, ha afectado de manera notable a los productos siderúrgicos largos, cuya principal aplicación se encuentra en el sector de la construcción y sus sectores dependientes.
El consumo aparente de cemento, principal indicador de la actividad constructora en España, disminuyó en el conjunto del año un 33%. Esta caída, acumulándose al 24% del año anterior, deja el consumo aparente de cemento en 28,6 millones de toneladas en 2009. Durante todo el año, las cifras mensuales han sido consecutivamente más bajas que las anteriores, aunque con un ritmo de descenso que ha ido atenuándose desde el 55% de enero hasta el 20% de diciembre.
Lo grave de la situación es que a la euforia de años anteriores le ha sucedido una contracción excesiva de la actividad. La disminución de la oferta de crédito y la grave situación del empleo han hecho desaparecer la demanda para los niveles actuales de precios de los inmuebles. La consecuencia es un mercado extremadamente rígido que no tiene perspectiva de ajustarse por vía de los precios y que, por tanto, se ajusta por vía de las cantidades, como muestra el gráfico de visados de viviendas. El total de visados de obra nueva en 2009 se ha quedado en 111.000, cuando los picos en el momento de máxima actividad han estado en 880.000.
En una situación normal, una caída de este estilo se compensaría con medidas de estímulo orientadas al incremento de la obra pública. Sin embargo este año no ha sucedido así. Incluso contando con el efecto del "Plan E", la licitación de las Administraciones Públicas de enero a noviembre de 2009 ha sido un 7,9% inferior a la del periodo comparable de 2008. Pero si nos fijamos en la licitación de la Administración del Estado, el descenso ha sido del 36%, lo que quiere decir que la obra pública se ha transferido a las Administraciones Regionales y, sobre todo Locales. Esto ha tenido una repercusión negativa en la siderurgia, porque el consumo de acero de las pequeñas obras locales es mucho menor que en la gran obra pública.
La chatarra, principal materia prima de la siderurgia de arco eléctrico, mantuvo un comportamiento muy influenciado por la evolución de la demanda. Comenzó reduciendo sus precios durante la primera mitad del año, para después realizar intentos de subida que se materializaron en la segunda mitad.
El acero corrugado, tanto en barras como en rollos, tiene un uso exclusivo en la construcción y es, por tanto, un producto que refleja directamente la evolución de ese sector, de la misma manera que lo hace el cemento.
Las entregas dentro de España disminuyeron un 26% lo que, sumado al descenso del 32% del año anterior, dejó estas ventas en 2,2 millones de toneladas.
Sin embargo, la producción total de corrugado en barra y en rollo mostró un descenso mucho menos acusado, del 14%. La diferencia se produce porque ante la escasez del mercado nacional, las empresas han volcado sus esfuerzos en los mercados internacionales, incrementando las exportaciones en un 10%, hasta 2,2 millones de toneladas. En concreto, Argelia se convierte en el principal destino exportador de acero español, gracias a los 1,2 millones de toneladas expedidos en 2009, un incremento del 20% sobre el año anterior.
En cambio, las importaciones se vieron disminuidas también por la debilidad de la demanda, reduciéndose en un 11% y quedando en algo más de medio millón de toneladas. El aprovisionamiento de mercado, quedó finalmente en 2,8 millones de toneladas, con un descenso del 24% anual, paralelo al de las entregas.
En cuanto al resto de los productos largos, excluyendo el material de vía que depende de los planes de inversiones públicos, la evolución de la producción ha estado vinculada fundamentalmente a la existencia de mercados exteriores que hayan podido compensar la caída del mercado interior.
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